Concierto Kany García - Puerta Abierta Tour 2026 - Palau Sant Jordi (Barcelona)
Kany García presentó este pasado jueves 18 de junio en el Palau Sant Jordi de Barcelona su Puerta Abierta Tour 2026, una gira concebida como una invitación a cruzar el umbral de su universo creativo y emocional.
La relación de García con el público español se ha ido consolidando durante la última década hasta situarla como una de las voces latinoamericanas más brillantes y con mayor capacidad para conectar con varias generaciones.
La velada comenzó con un viaje a la infancia de la artista a través de las proyecciones en las enormes pantallas del escenario, mientras una solvente banda de seis músicos tomaba posiciones en el segundo nivel del escenario.
Kany García irrumpió en escena bajo los acordes de “García”, una declaración de identidad que sirvió para presentar a la artista. La puertorriqueña, avalada por seis Latin Grammys, arrancó la noche reivindicando su apellido y sus raíces.
La energía estalló de inmediato con “DPM (De Pxta Madre)”, un grito de liberación que puso a bailar a las miles de almas presentes, seguido por el optimismo de “Una vida buena” y la fuerza de “La mala era yo”.
Para cuando sonaron los acordes de “La puerta abierta”, canción que da nombre a su último álbum y a esta gira, y “Para siempre”, la conexión ya era absoluta. Tras cerrar este vibrante primer bloque con “Me quedo sola”, la artista se tomó un breve respiro para un cambio de vestuario, dejando al público con ganas de más.
Kany regresó al escenario con un violonchelo en las manos para interpretar “Lamento”, erizando la piel de los asistentes. Acto seguido, la rabia melódica de “Que te vaya mal” dio paso a uno de los momentos más bellos de la noche: armada con un cuatro (guitarra venezolana), Kany interpretó “Que vuelva”—el precioso tema compuesto con Carla Morrison—, seguido por la transición perfecta de “De bien a mal”.
El Sant Jordi se transformó entonces en una íntima cantina gracias a un tramo acústico dedicado a las canciones regionales mexicanas. Con toda la banda reunida en el centro del escenario, la versatilidad de Kany brilló con luz propia al encadenar: “Fuera de servicio”, “La siguiente”, “Confieso” (uno de los momentos más lacrimógenos de la velada) y “Lo que en ti veo”.
La noche guardaba un guiño muy especial para la ciudad condal. Kany se sentó en solitario al piano para interpretar “Huir”, tema esculpido junto a la barcelonesa Lia Kali, desatando una gran ovación. Sin dar tregua a la emoción, cambió el piano por la guitarra eléctrica para regalar una cruda y potente versión de “Titanic”, que enlazó a la perfección con el ritmo latino de “La gatita”.
El bloque de los clásicos llegó en forma de un medley demoledor. El público cantó a pleno pulmón, uniendo generaciones a través de cuatro pilares de su discografía: “Aunque sea un momento”, “Soy yo”, la mítica “Hoy ya me voy” y “Alguien”.
La recta final del concierto fue un despliegue de ritmo y empoderamiento con “Te lo agradezco”, el sabor tropical de “Agüita e coco”, la introspección de “A la niña que fui” y la garra de “La malquerida”.
Para los bises, Kany reservó el broche de oro. “La culpa” desató la locura final mientras una lluvia de confeti inundaba el recinto, convirtiéndolo en una fiesta total.
Sin embargo, el momento más espontáneo y genuino de la noche estaba por ocurrir. Tras divisar una pancarta entre la multitud, Kany no dudó en bajar del escenario a la pista para fundirse en un emotivo abrazo con una joven fan que se lo pedía. Desde allí, interpretó una bellísima versión de “Tierra mía”. Una muestra perfecta de lo que es Kany García: música sin artificios, cercanía pura y una puerta y alma abiertas al corazón.




























































